Las normas de uso de las zonas comunes se escriben una vez y se aplican solas.

Cuánta gente cabe, cuánto dura un turno, con cuánta antelación se pide, cuándo está cerrada por mantenimiento. En MenorcaBloc las normas de uso de un espacio compartido dejan de ser un cartel plastificado y pasan a ser la configuración que el sistema aplica en cada reserva.

[ Zonas comunes ]

Barbacoa, jacuzzi, sauna — reservadas en dos toques.

Los residentes ven de un vistazo qué está libre y reservan en segundos. Sin llamadas, sin pizarra, sin reservas duplicadas.

  • Reservas en dos toques desde cualquier dispositivo
  • Barbacoa, jacuzzi, sauna y otras zonas comunes
  • El horario y el aforo de cada zona, respetados sin vigilar a nadie
  • Cada zona tiene un interruptor en manos del administrador

El problema

Una norma que nadie aplica no es una norma.

Casi todas las comunidades tienen normas de uso de las zonas comunes. Están en los estatutos, en un acta de hace seis años o en un cartel junto a la piscina. El problema es que viven en papel: cumplirlas depende de que alguien las recuerde, y hacerlas cumplir depende de que alguien esté dispuesto a tener una conversación incómoda con un vecino.

Conviene separar dos tipos de norma. Hay normas de convivencia —no gritar en la piscina, recoger la barbacoa, respetar el descanso— que son un acuerdo entre personas y ningún software va a resolver por ti. Y hay normas operativas —quién puede reservar, cuántos a la vez, cuánto rato, con cuánta antelación, qué días está abierto— que son perfectamente ejecutables por una máquina y que se incumplen justamente porque nadie tiene tiempo de vigilarlas.

MenorcaBloc se ocupa del segundo grupo. Cada zona común se define una vez con su aforo, su duración de turno, su ventana de antelación, su horario de apertura y su estado, y a partir de ahí el sistema es quien dice que no. La junta sigue decidiendo las normas; lo que deja de hacer es aplicarlas a mano.

Cómo funciona

Definir un espacio, regla a regla.

  1. 01

    Se da de alta la zona

    Cada comunidad empieza con las zonas de siempre ya creadas —portal, escalera, ascensor, garaje, jardín, azotea— y se añaden las que falten, con el nombre que usa la gente.

  2. 02

    Se decide si se reserva

    Hay zonas que solo sirven para situar una avería, como el ascensor o la fachada, y zonas que se reservan: la barbacoa, el pádel, la sala común. Solo estas últimas llevan calendario.

  3. 03

    Se escriben las reglas

    Cuánta gente cabe, cuánto dura un turno, con cuánta antelación se pide y cuántas reservas puede tener una misma vivienda. Se escriben una vez y a partir de ahí se aplican solas.

  4. 04

    Se gobierna en el día a día

    ¿Que hay que vaciar la piscina una semana? Se cierra esos días y el vecino lo ve al ir a reservar, en lugar de enterarse cuando baja con la toalla.

En la práctica

Dónde se nota más.

Cuando el espacio es escaso

Una barbacoa para todo el bloque necesita reglas escritas, no criterio del momento. Puestas una vez, valen igual para todos y a nadie le toca decir que no.

Cuando hay mantenimiento previsible

La revisión de la sauna o el tratamiento de la piscina se cierran con fecha, y el vecino lo ve al ir a reservar en lugar de encontrarse la puerta cerrada.

Cuando cambia el administrador

Las normas dejan de vivir en la cabeza de una persona. Quien llega se encuentra el edificio funcionando, no una carpeta que descifrar.

Seguir explorando

Las otras piezas del mismo edificio.

Próximo paso

Escribamos las normas de una zona tuya.

Traes la piscina, la barbacoa o la pista y en la demo la configuramos entera: aforo, turnos, antelación, cierres y estado. Sale funcionando.