Cuando el espacio es escaso
Una barbacoa para todo el bloque necesita reglas escritas, no criterio del momento. Puestas una vez, valen igual para todos y a nadie le toca decir que no.
Cuánta gente cabe, cuánto dura un turno, con cuánta antelación se pide, cuándo está cerrada por mantenimiento. En MenorcaBloc las normas de uso de un espacio compartido dejan de ser un cartel plastificado y pasan a ser la configuración que el sistema aplica en cada reserva.
[ Zonas comunes ]
Los residentes ven de un vistazo qué está libre y reservan en segundos. Sin llamadas, sin pizarra, sin reservas duplicadas.
El problema
Casi todas las comunidades tienen normas de uso de las zonas comunes. Están en los estatutos, en un acta de hace seis años o en un cartel junto a la piscina. El problema es que viven en papel: cumplirlas depende de que alguien las recuerde, y hacerlas cumplir depende de que alguien esté dispuesto a tener una conversación incómoda con un vecino.
Conviene separar dos tipos de norma. Hay normas de convivencia —no gritar en la piscina, recoger la barbacoa, respetar el descanso— que son un acuerdo entre personas y ningún software va a resolver por ti. Y hay normas operativas —quién puede reservar, cuántos a la vez, cuánto rato, con cuánta antelación, qué días está abierto— que son perfectamente ejecutables por una máquina y que se incumplen justamente porque nadie tiene tiempo de vigilarlas.
MenorcaBloc se ocupa del segundo grupo. Cada zona común se define una vez con su aforo, su duración de turno, su ventana de antelación, su horario de apertura y su estado, y a partir de ahí el sistema es quien dice que no. La junta sigue decidiendo las normas; lo que deja de hacer es aplicarlas a mano.
Cómo funciona
Cada comunidad empieza con las zonas de siempre ya creadas —portal, escalera, ascensor, garaje, jardín, azotea— y se añaden las que falten, con el nombre que usa la gente.
Hay zonas que solo sirven para situar una avería, como el ascensor o la fachada, y zonas que se reservan: la barbacoa, el pádel, la sala común. Solo estas últimas llevan calendario.
Cuánta gente cabe, cuánto dura un turno, con cuánta antelación se pide y cuántas reservas puede tener una misma vivienda. Se escriben una vez y a partir de ahí se aplican solas.
¿Que hay que vaciar la piscina una semana? Se cierra esos días y el vecino lo ve al ir a reservar, en lugar de enterarse cuando baja con la toalla.
En la práctica
Una barbacoa para todo el bloque necesita reglas escritas, no criterio del momento. Puestas una vez, valen igual para todos y a nadie le toca decir que no.
La revisión de la sauna o el tratamiento de la piscina se cierran con fecha, y el vecino lo ve al ir a reservar en lugar de encontrarse la puerta cerrada.
Las normas dejan de vivir en la cabeza de una persona. Quien llega se encuentra el edificio funcionando, no una carpeta que descifrar.
Seguir explorando
Averías con estado, responsable, fotos y aviso por correo a quien le afecta. Privadas por defecto.
Seguir una avería de principio a finEl tablón del portal convertido en una lista ordenada, con aviso opcional por correo a cada vecino.
Publicar un aviso, paso a pasoLa barbacoa, la pista de pádel, la sala común: reservadas sin solapamientos y sin pizarra.
Reservar la barbacoa del sábadoQuién vive en cada vivienda, con accesos temporales que caducan solos.
Saber quién vive en cada viviendaPróximo paso
Traes la piscina, la barbacoa o la pista y en la demo la configuramos entera: aforo, turnos, antelación, cierres y estado. Sale funcionando.