Si hay una pista o una piscina
Un solo espacio y cuarenta viviendas que lo quieren el mismo sábado. Los turnos y el reparto se aplican solos, y nadie tiene que hacer de árbitro.
La pista de pádel el domingo, la barbacoa el sábado, la sala común para una reunión. El vecino reserva desde el móvil, el sistema comprueba el aforo y la antelación, y dos personas no pueden quedarse con la misma franja.
[ Reservas ]
Aprueba, rechaza o reorganiza el calendario desde una sola pantalla. Los conflictos se detectan antes de que ocurran.
El problema
Casi todas las comunidades con barbacoa, pádel o sala común han pasado por lo mismo: una hoja en el portal, un cuaderno en la conserjería o un mensaje al presidente. Funciona hasta el primer fin de semana con dos apuntes para la misma hora, y a partir de ahí el sistema es discutir en el ascensor.
El problema de fondo no es la doble reserva: es que las reglas no están en ningún sitio ejecutable. Cuánta antelación se permite, cuánta gente cabe, cuánto dura una reserva, si hace falta que el administrador dé el visto bueno. Todo eso vive en la cabeza de tres personas y se aplica distinto según quién pregunte.
En MenorcaBloc esas reglas son configuración del espacio. La reserva se comprueba contra ellas en el momento de crearse, no después: si el espacio es de uso exclusivo, la propia base de datos rechaza cualquier solapamiento; si tiene aforo, se suma cuántas plazas quedan libres en esa franja. Y una reserva de la comunidad la ven —y la pueden cancelar— todos los ocupantes de esa misma vivienda, porque quien reserva la barbacoa un sábado es la casa, no solo la persona que abrió el móvil.
Cómo funciona
Ve de un vistazo qué está libre y qué está cogido, y elige. Sin llamar a nadie y sin bajar a mirar la pizarra de la portería.
Con cuánta antelación se puede reservar, cuánta gente cabe, cuánto dura el turno. Las reglas de la comunidad se comprueban en el momento, así que no existen dos reservas para la misma hora.
Casi todo queda confirmado al instante. Si la comunidad prefiere revisar antes un espacio concreto, esa reserva queda pendiente y la administración recibe el aviso.
El vecino cancela cuando le cambia el plan, y cualquiera de su vivienda puede hacerlo por él. El hueco vuelve a quedar libre para los demás.
En la práctica
Un solo espacio y cuarenta viviendas que lo quieren el mismo sábado. Los turnos y el reparto se aplican solos, y nadie tiene que hacer de árbitro.
Se usa poco y siempre de un día para otro. Pedirla desde el móvil, con las reglas ya puestas, evita la conversación incómoda en el ascensor.
El cuaderno de la portería deja de ser la única verdad. Cuando el conserje libra o cambia, el calendario sigue estando donde estaba.
Seguir explorando
Averías con estado, responsable, fotos y aviso por correo a quien le afecta. Privadas por defecto.
Seguir una avería de principio a finEl tablón del portal convertido en una lista ordenada, con aviso opcional por correo a cada vecino.
Publicar un aviso, paso a pasoLas normas de uso escritas una vez y aplicadas solas, espacio a espacio.
Poner las normas de un espacioQuién vive en cada vivienda, con accesos temporales que caducan solos.
Saber quién vive en cada viviendaPróximo paso
Configuramos contigo un espacio real de tu comunidad —aforo, antelación y horario— y probamos a reservarlo dos veces a la misma hora para que veas qué pasa.